El chemsex es una práctica consistente en el uso intencionado de determinadas drogas en el contexto de las relaciones sexuales, principalmente entre hombres gays, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (HSH), con el objetivo de facilitar, intensificar o prolongar la experiencia sexual.
¿Cuáles son los riesgos que comporta esta práctica?
La práctica del chemsex puede tener impactos en la salud sexual, física, mental y social. Entre otros, puede aumentar el riesgo de transmisión del VIH, de la hepatitis C y de otras infecciones de transmisión sexual (ITS), especialmente en contextos de prácticas sexuales prolongadas o con múltiples parejas.
También puede asociarse a afectaciones de salud mental, tales como ansiedad, depresión o trastornos relacionados con el consumo de sustancias. La combinación de distintas drogas, así como su interacción con medicamentos prescritos, puede incrementar el riesgo de efectos adversos y complicaciones médicas.
Además, cuando esta práctica genera malestar o se mantiene en el tiempo, puede afectar a diferentes ámbitos de la vida cotidiana, como las relaciones personales, el trabajo o el bienestar social.
¿Cómo actuamos en la ciudad?
En Barcelona se ha puesto en marcha un programa de respuesta coordinada en el fenómeno del chemsex. Este programa es una iniciativa de ciudad para dar respuesta estructurada, integral y compartida al fenómeno del chemsex.
El plan es el resultado del trabajo colaborativo de la Mesa de ciudad sobre chemsex, un espacio de coordinación impulsado a finales de 2024 que reúne a administraciones públicas, servicios sanitarios, sociales, cuerpos de seguridad, entidades comunitarias y personas usuarias.
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